Con 32 años y experiencias en algunos de los clubes más grandes de América, Jonathan Ramis volvió a Uruguay y previo a su debut tuvo una entretenida charla con Salimo’, dónde hablo desde su reciente llegada a Progreso y su etapa en Peñarol. hasta su paso por la exótica liga de China. 

Nacido y criado en Artigas, desde muy chico Jonathan Ramis comenzó a crear su historia dentro de la cancha, defendiendo al glorioso Peñarol de Artigas: “Empecé con Godoña, un técnico muy reconocido del departamento y luego me fui a San Eugenio”. 

Luego de un breve regreso a Peñarol dónde tuvo su primera experiencia en cancha de 11, un profe artiguense y la noticia del llamado de aspirantes lo convencieron que era el momento de cumplir su sueño y, gracias al sacrificio de su padre, llegó a la capital para probar suerte en el carbonero: “El Quique Manasi era el profe de esa divisional y le avisó a mi padre que estaban probando jugadores, mi padre tuvo que sacar un préstamo para traerme y nos vinimos en busca de ese sueño”.

Por supuesto que el camino no fue fácil, al igual que Jonathan otros 90 jugadores habían llegado desde todo el país para poder defender a Peñarol, pero luego de tres días de duros entrenamientos, pudo llamar la atención del Beto Acosta para integrar el elenco que terminaría enfrentando al equipo que ya estaba establecido en el carbonero: “Sabía que era difícil porque había muchísimos gurises, pero las ganas y el deseo de querer mostrarse estaban. En mi posición había mínimo 20 jugadores esperando entrar”. 

Si bien había llegado a Montevideo acompañado por su padre, cuando finalmente logró conquistar un lugar en el plantel aurinegro, tuvo que enfrentar la vida en la capital solo: “Los primeros días me quedé con mi padre en el Círculo Policial, hasta que logramos con Peñarol que me mude a la famosa casita del club y arranqué el sueño que teníamos, tanto yo como mi familia, de jugar en el club del cual era fanático desde que nací”.

Y si sabrá Jonathan de convertir sueños en realidades, apenas tres años después de su llegada al carbonero una lesión de Carlos Bueno le permitió hacer su debut con Peñarol, jugando un partido soñado: “Me tocó entrar por Carlitos y pude hacer 2 goles, a partir de ahí agarré continuidad y terminé haciendo 7 goles en 10 partidos. Pero lamentablemente fuimos muy irregulares y no logramos ser campeones que era lo que queríamos”. 

Luego de su emergente aparición en el primer equipo mirasol, varios equipos del viejo continente ya ponían los ojos sobre él: “Me salió el préstamo para el Cádiz que estaba en la segunda de España y tuve un buen pasaje, incluso me pude haber quedado, pero Peñarol quería que hagan uso de la opción de compra y ellos querían renovar el préstamo así que tuve que volver”.  Pese a que en su regreso volvió a inflar las redes para el carbonero, incluso anotando goles importantes en la Copa Sudamericana, rápidamente volvió a salir a préstamo, esta vez hacia China, Bella Vista y Fénix: “En Bella Vista tuve muchas lesiones y prácticamente no jugué; cuando pasé a Fénix arrastré un poco las lesiones y decidí rescindir mi contrato con Peñarol porque no iba a tener la posibilidad de volver”.

Tras cerrar su etapa como jugador aurinegro, el artiguense cruzó el charco y puso rumbo hacia el fútbol de la vecina orilla, dónde logró dejar su huella, jugando seis temporadas en varios clubes de peso: “Es un fútbol muy lindo, muy dinámico y rápido, las canchas son espectaculares y por suerte me pude adaptar bien”. Si bien en su última etapa la pandemia no le permitió disfrutar el color de la hinchada, Jonathan supo disfrutar la pasión que le ponen al fútbol en la vecina orilla:Me tocó estar en un club grande como Vélez pero también estuve en equipos del interior donde viven el fútbol completamente diferente;  en Córdoba solo existe Talleres y Belgrano, no existen River y Boca, tienen una pasión y un amor por esos equipos que te lo hacen sentir constantemente, lo mismo en Mendoza con Godoy y en Mar Del Plata con Aldosivi y Alvarado”.

Aunque tuvo un pasaje por ligas exóticas como la china o la mexicana, ningún destino al que fue logró tomarlo por sorpresa: “Siempre fui muy consciente a donde iba, todo jugador averigua e investiga el club al que va a ir, además el futbolista Uruguayo es muy codiciado en todo el mundo y siempre hay un Uruguayo en todas las ligas que te ayuda a entender un poco más a dónde estás yendo”.

Si bien estuvo durante apenas 6 meses, el experimentado delantero continúa siendo bien recordado en Liga de Quito, dónde cerró un rendimiento extraordinario, coronándolo con un golazo a Emelec desde atrás de la mitad de la cancha y en la hora: “Me encontré con un país y una ciudad muy linda, Liga es un club espectacular. Ese gol fue increíble, minuto 93 de un clásico que venía empatado y nos estaba sacando la posibilidad de definir el torneo, hasta el día de hoy la gente del club me lo recuerda. Le agarré un cariño especial a Liga y su gente”. 

Si para los equipos uruguayos jugar en la altura es un desafío, más difícil aún es insertarte en un plantel acostumbrado a vivir con eso. Sin embargo, Jonathan superó ese escollo de gran manera y a los días ya era uno más dentro del plantel: “Las primeras semanas me costó un poco, en la primera semana jugué 2 partidos y en el segundo tuve que ir al banco, pero después analizando a mis compañeros que jugaban en el mismo puesto que yo logré encontrar la forma de no sentir tanto el desgaste y fui encontrando la forma para sentirme cómodo”.

Si bien el estar durante ocho temporadas lejos de su país y su hogar no es fácil para nadie, su paso previo por la capital y el apoyo de su familia lo hicieron sacarlo adelante: “Es difícil estar afuera de tu país, pero yo con 15 años tuve que adaptarme solo a la vida en la capital, mientras mis amigos salían yo tenía que pensar de otra manera y vivir de otra manera, enfrentando el cambio de venir desde un pueblo de 70.000 habitantes a una ciudad de 2.000.000. Esa maduración tan temprana y el apoyo de mi novia que está conmigo desde los 15 me ayudaron a no extrañar tanto y a adaptarme mucho más rápido a todo”.

Sin embargo, la pandemia y la inactividad futbolística que provocó el COVID-19 pusieron en la mente del ex-Peñarol la idea de volver hacia sus tierras: “Post pandemia no encontré mi lugar en Vélez y decidí volver a Uruguay para recuperar la confianza y ‘volver a sentirme futbolista'”. Además, recalcó que el gaucho del pantanoso fue el club que se interesó más firme en sus servicios y eso lo llevó a elegir al gaucho entre otras ofertas.

Más allá de la inactividad que el mismo marcó, Ramis continuó entrenándose en Vélez y su llegada a Progreso lo encontró bien física y futbolísticamente: “Si bien tuve una lesión en el arranque de los entrenamientos me vengo sintiendo bien en la pretemporada, estoy muy cómodo en el equipo”. Además, si bien se puede mover por todo el frente del ataque, aclaró que: “Me siento más cómodo de segunda punta”.

Para cerrar nos habló de sus objetivos para esta temporada, tanto personales: “Vengo a sumar todo lo que pueda al equipo”, como colectivos: Intentaremos meternos en la zona de copas para alejarnos de la zona baja de la tabla”, pero aclaró que se trata de un campeonato muy parejo y donde “hay que ir partido a partido”.

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