Santiago “Bigote” López, referente de Villa Española, conversó con Salimo’ sobre la realidad del club, sus estudios y su segundo trabajo: el fútbol. 

Santiago el “Bigote” López es barrio, es cantina, esquina y revolución. Incluso rock and roll. Trancando con la cabeza por causas sociales a ultranza, las cuales al borde de cumplir sus 39 años lo incentivan para continuar y aprovechar la “caja de resonancia” que concede el fútbol. Además, es el capitán de Villa Española que tras cinco años retorna a Primera División.

Referente fuera de los límites de una cancha o intimidando a la defensa rival, parado de 9 manos en jarra. Representando y reclamando los derechos de los futbolistas en la Mutual bajo el lema “Más unidos que nunca”. Más allá de la pelota, más allá de un grito de gol y mucho más inmerso en la realidad que nos atraviesa día a día, luce en su brazo la cinta de capitán con los colores de la diversidad. Festeja un gol y levanta su camiseta para dejar ver la margarita deshojada con la inscripción “Todos somos familiares” o tirándole un caño a la estúpida norma, haciendo cuestionar a propios y ajenos lo que cobra un jugador de Segunda División. 

En Bella Vista dio sus primeros pasos, pero el Villa lo acunó como un hijo a temprana edad. Vivió alegrías y tristezas. Ascensos que quedarán marcados, desabridos descensos y hasta debió irse por la puerta de atrás cuando fue de las voces cantantes de “Más unidos que nunca”. Pero el amor es más fuerte dice la canción y la sangre tira, por lo que pegó la vuelta. Pero esta vez para tirar paredes junto a una banda de amigos y componer un proyecto que trascienda lo deportivo.

Foto: Santiago Fraga

Foto: Santiago Fraga

Bajo el eslogan: “Cultura de barrio”, entre Santiago y Agustín Lucas (escritor y futbolista), dos sapos de otro pozo, bohemios, arrabaleros que escapan a los parámetros establecidos por el sistema, forjaron un proyecto que busca ir más allá de un logro futbolístico y enfocarse en fortalecer la relación con el barrio. 

“Somos una banda de locos que hace tiempo representamos “Cultura de barrio”. Entendemos que el fútbol es una herramienta de transformación. Para mí, el fútbol no va a ser los goles que hice, va a ser lo que yo pueda dejar en el club. Una vez pasaron una barra de locos e hicieron esto, bueno o malo, pero hicieron esto. Eso me parece que es lo que nos queda a nosotros”, cuenta Santiago. 

Desde la creación de tres bibliotecas, una en la sede y en ambos vestuarios, local y visitante, hasta la organización de espectáculos artísticos. Dieron vida a la cantina del Villa en lo que él define como “un juego” y “una militancia por pasión, por entender que es un lugar de transformación”. Por la sede han pasado más de 30 artistas de los más reconocidos del país nos cuenta con satisfacción. “Para nosotros eso es tremendo. Transformamos el club como nosotros creemos que hay que transformarlo y ahí me parece que esta la jugada”, señala el “Bigote”. 

Sin embargo, frente a la pandemia la actividad se vio afectada, “estábamos acostumbrados a la interacción con el barrio, paramos un poco la rotativa, hicimos alguna cosa más de resistencia y ayuda con alimentos”. 

Lejos de escaparle al deporte, la crisis sanitaria también sacudió fuerte y principalmente en los equipos denominados “chicos”. “Desde el lado económico fue dura, porque jugamos el último partido el 28 de noviembre. Estamos hablando que comienza el campeonato seis meses después. Fue dura porque nuestro último sueldo fue en diciembre y deportivamente fue eterno”, lamentó López. 

“El fútbol uruguayo hace rato no es el primer laburo de todo el mundo. Yo tengo una rentadora de autos chiquita como para sobrevivir, mi segundo laburo es el fútbol. A no ser un 20% que es privilegiado del fútbol uruguayo que tiene suerte o tienes las condiciones o privilegio de poder vivir solo del fútbol. Es muy difícil vivir y sobrevivir pos fútbol uruguayo”, dice con cierto fastidio. 

En cuanto al futbolista y el ecosistema en el que convive, afirma que es preso del mismo, sin negar que se le exige demasiado. “Nosotros vestimos la camiseta y vos tus miserias me las descargas a mi si hago o erro un gol. Soy preso de eso. Hay gente que dice:  ‘vos no me representas. ¿Te tengo que representar? Yo juego al fútbol, te gusta o no te gusta. ¿Qué es representarte a vos? Hay cosas que me pasan que me hacen reir, salimos 2-0, yo hice dos goles y dicen: pero el bigote está gordo, ¿a quien le interesa? Terminó el partido y el gordo hizo dos goles que importa si es gordo, feo, si es homosexual, problema de él. Lo importante es analizarlo deportivamente”.

Consultado por la fatídica muerte de Santiago “Morro” García que sacudió el mundo del fútbol, manifestó: “En nuestro caso se nos va uno y nos interpela. Uno se cuestiona porque se pone en ese lugar, aunque hayamos jugado en equipos diferentes. Lo único que me queda es que como se va el “Morro” se nos van a ir más. Nadie está haciendo nada, seguimos sin hacer nada. Y eso es crudo, yo me pongo en ese lugar y la verdad que no hacemos nada. La realidad es que el sistema se hace el boludo”. 

“Es parte de las sociedades que son así. Somos muy pocos los que protestamos por política o por alguna lucha social o por alguna injusticia, somos muy pocos. Pasa en todas las razas, a los futbolistas nos pasa eso, pero en una fábrica pasa lo mismo. En la sociedad siempre hay un 30% que lucha por el otro 70% y en el fútbol pasa lo mismo”, agregó.  

Nunca es tarde 

Los estudios y el deporte suelen parecer ser actividades incompatibles, sin embargo, hace algunos años Santiago decidió retomar sus estudios y a tan solo unos meses de recibir el diploma de técnico en Gestión Cultural confiesa su afán por trabajar en la Intendencia de Montevideo, para de cierta forma enlazarlo con diversas contiendas socio-culturales en las que se ha embarcado. “Se puede laburar en los territorios. Yo estoy convencido que con mi impronta puedo embarrarme las manos en los barrios y me parece que es lo que falta un poco”, explica el centro delantero. 

“Tengo tres veces por semana el curso, por zoom. Son tres horas y media prendido a la pantalla, no está muy bueno, pero es lo que hay”, comenta sin lograr contener la risa que delata su disconformidad con la modalidad. Asimismo continúa rompiendo los esquemas, combinando la actividad deportiva con los estudios y el trabajo. 

Retornando al fútbol como centro de la charla, expresó su pensamiento sobre la  autogestión y la organización del club: “Es la primera vez que nosotros podemos decir se puede. Si sos organizado, si sos autogestionado, si tenes sentido de pertenencia. No hay que olvidar que en 2019 nosotros peleamos el ascenso a las tres SAD (Sociedades Anónimas Deportivas) del fútbol uruguayo, jugamos la final con Rentistas para ascender y perdimos. Calladitos la boca fuimos de vuelta, nos autogestionamos y al otro año estábamos en Primera División. Se puede tener logros deportivos si tenes gente involucrada y tienes pasión por lo que haces”. 

“Le queremos ganar a todos y nos queremos quedar en Primera División, no nos vuelve locos. Pero si nos vuelve locos si no intentamos transformar el fútbol o la sociedad con unas pequeñas cosas. A eso apuntamos. A reflotar unas luchas sociales que nos parecen justas y me parece que el fútbol tiene esa caja de resonancia para hacerlo. Lo importante es que el club quede saneado y que pueda tener una mejor infraestructura cuando termine el año, esos son nuestros objetivos”, añadió.

Santiago vistió la camiseta de Villa Española, Rentistas, Tacuarembó, Wanderers y Bella Vista. También pasó por Centroamérica, donde defendió los colores de Suchitepéquez y Municipal en Guatemala. Y pocos años atrás, pasó por el ostracismo de 14 meses sin pisar una cancha, cuando lo echaron del Villa por reivindicar los derechos de los jugadores bajo la consigna “Más unidos que nunca”, López jugó un papel preponderante y resultó denunciado penalmente por el presidente del gremio. 

Villa Española vuelve al circulo de privilegio luego de cinco años -al que perteneció en la temporada 2016-17, perdiendo dicho año la categoría- y su capitán ya firmó contrato hasta fin de año, acuerdo que ha dado que hablar por sus peculiares cláusulas. Estas, permiten al jugador concurrir a conciertos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota o el solista Carlos “El Indio” Solari, la banda “Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado” o el artistas solista Eduardo Federico “Skay” Beilinson, pero esta vez no se vio alterado. “Estuve a punto de meter una más, pero no llegué a tiempo, la pandemia no da mucho para eso, tampoco van a haber toques”, sostuvo.  

Por cerrar, Santiago se refirió a su actualidad como profesional y su futuro: “Mil veces dejé el fútbol ya. Yo ya estoy retirado del fútbol. Ahora, hace siete años que volví al club, en un momento volví porque el club estaba sumergido en la “C” y la idea era reflotarlo. Capaz mañana me levanto y ya fue. Y habrá que buscar alguna forma de aportar en el club y si no apartarse un poco”. 

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