La Liga Femenina de Básquetbol estuvo en la mira tras una bochornosa suspensión en Malvín – Bohemios. Los árbitros estuvieron en boca de todos y para aclarar la situación, dialogamos con Diego Borghini.

Playeras y marrones se prestaban este viernes para jugar el pico pendiente de su primer juego semifinal, suspendido promediando el segundo cuarto por el mal estado de la cancha. El encuentro estaba pautado para las 21.15hs., pero eso jamás sucedió. Los minutos transcurrieron y los jueces no llegaban. Media hora luego de la marcada llegó Borghini, quien llegó en cuanto pudo, ya que comentó que nadie les informó sobre la designación de ese juego.

Diego alega que “lo que falló fue la comunicación de la fijación del partido”. Y entrando más en el tema, se explayó: “Si el miércoles de noche me avisaron para que me hisope, porque iba a arbitrar la primera final de la Liga y si es como dicen que el partido estaba fijado desde el martes (lo digo así porque desconozco), me tendrían que haber informado”, afirmó.

Sobre el sistema de designación de partidos y comunicación a los árbitros, explicó: “Las designaciones salen los jueves de noche y nosotros tenemos que fijarnos, obviamente las mismas son válidas desde el viernes hasta el jueves próximo. Cualquier cambio de horario o suspensión se nos debe avisar en tiempo y forma por los canales oficiales. Como así me avisaron todas las veces que se fijó este juego y así como todas las veces que se suspendió, tendrían que haberme avisado de la fijación de ayer”.

Pese a que, como explicó, la responsabilidad escapaba a él, o Andrés Bustelo, fueron los principales en ser acusados por la situación. Esto manifestó el árbitro sobre su llegada a la cancha y cómo fue tomada su explicación: “Cuando llegué había un clima enrarecido, obviamente en cancha pude explicar lo que había sucedido y de inmediato se dieron cuenta que no era culpa mía. Es más, ni bien me avisaron, me vestí contrarreloj y salí volando con el auto para la cancha, les avise a Héctor Uslenghi y a Sergio Benítez que les avisaran a las jugadoras que en 20 minutos llegaba a la cancha. También aproveché a hacer mis descargos de que no me habían pasado la designación y que me había enterado en el momento que me llamaron. Ellos se dieron cuenta de inmediato que el error no era nuestro y me agradecieron por la predisposición a solucionarlo”.

Aunque en cancha se arregló todo hablando, Twitter fue otro asunto: “Tema aparte las redes sociales, fuimos víctimas del escarnio público al no haber información, al ser árbitro y al no tener voz a veces es difícil poder defenderse y siempre la cuerda se corta por la parte más delgada. Obviamente cuando leí todo lo que se estaba informando lo primero que hice fue hablar con Marcel Rigali y con Franco Fernández para contarles como había sucedido realmente todo”.

“Generalmente no uso redes sociales, pero debido a que lo que se estaba informando no era correcto solicite mi derecho a réplica para poder aclarar todo. En mis 14 años como árbitro jamás llegué tarde, ni falté a un partido. Nunca había vivido una situación similar”, concluyó, sorprendido por lo acontecido.

febrero 19, 2021

“En 14 años nunca había vivido algo similar”

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