Hombres de Mundo pasó del básquetbol al fútbol y para ésto nos fuimos al Estadio Charrúa, donde pudimos charlar con el actual jugador de Boston River, Alejandro Martinuccio.

Por Franco Saxlund y Mathías García

Desde muy chico comenzó su pasión por el fútbol en reconocidos clubes de baby de la capital argentina: “Empecé de chiquito, desde los cuatro años. Pase por clubes de baby fútbol como Club Parque y Club Pacífico”.

Además, como futbolista profesional realizó las divisiones inferiores en clubes importantes de Argentina: “Estuve en las inferiores de Argentinos Juniors, River Plate, Boca Juniors y Nueva Chicago” , fue éste último quien lo hizo debutar en Primera División: “A los 17 años, Sergio “Checho” Batista me subió a Primera División para agarrar rodaje con gente de experiencia, pero luego bajaba para jugar con los de mi categoría. Hasta que a los 19 años, en la cancha de Huracán ante Atlético Rafaela me tocó debutar como profesional”.

Foto: Chicago Total

Pero para llegar a su debut, no se le hizo fácil: “A mi me dejan libre de River Plate, estuve parado por seis meses donde no quería jugar más al fútbol”, sin embargo, la presencia de la familia fue fundamental para su crecimiento futbolístico: “Tuve un tío, que hoy ya no está con nosotros, que me motivó a no bajar los brazos, así que después de seis meses me consiguieron una prueba en Nueva Chicago con una categoría 1985 que era dos años más grande que yo. El coordinador general que era Leandro Pérez no me quería probar porque era muy chico y mi tío, caradura y confiando en mí le pidió que me ponga que le iba a dar cosas. Cuando empecé a probar la pelota y a jugar con los jugadores más grandes el coordinador me preguntaba de dónde venía. Ahi arranqué en séptima división, después a sexta y directamente me suben a Primera División” .

El Torito de Mataderos, es muy conocido por lo ferviente que son sus hinchas: “Es lindo jugar en Ciudad de Mataderos con la gente de Nueva Chicago, es un club grande, siempre cuenta con ese contagio del hincha”.

Tras su salida de Nueva Chicago, arriba a Peñarol para la temporada 2009: “Seguía siendo un gurí, de 21 años, con muchos sueños y cosas por conseguir. La adaptación no fue nada fácil. Hubo partidos que no estuve a la altura de las circunstancias. La he pasado mal porque los resultados no acompañaban y no eran buenos momentos para estar con esa camiseta y sin embargo luego pude cumplir. Diego Aguirre me dio confianza y me dijo que me prepare que tenía que estar pronto. Se dio un año muy lindo en lo particular y lo grupal. Me tocó en una etapa donde no podía ver ciertas cosas que hoy las puedo ver. No voy a desmerecer ciertas cosas que hizo Diego porque estar a 10 puntos de Nacional, a ganar el Campeonato Uruguayo y llegar a una final de la Libertadores, está a la vista que hizo las cosas muy bien”, dijo sobre su rendimiento en Peñarol, reconociendo a la figura de Diego Aguirre como entrenador. 

 

“Llegué en la época de Julio Ribas por intermedio de Fabián Césaro. Julio miró videos y le gustaron. Peñarol hace muchos años que no ganaba nada pero en el fútbol nadie te asegura nada y la verdad que fue una buena elección”.

Alejandro Martinuccio disputa una pelota con Sebastián Domínguez, de Vélez, en la semifinal de vuelta de la Libertadores 2011. Foto: Archivo CONMEBOL.

“Creo que hay un antes y un después del título de 2010 por el tema de los campeonatos. Si vas 10 años para atrás y 10 años para adelante sigue siendo un antes y un después ese 2010/2011. Lógico que se trata de mantener la cabeza, de estar frío. Jugar en Peñarol no es para cualquiera porque hay presión y la camiseta pesa. Hay que armar cosas interesantes y formar un grupo muy importante para poder pelear cosas porque todos los equipos crecen, los paises crecen y si no vas a la par se te puede complicar” dijo sobre las grandes actuaciones conseguidas por Peñarol en inicios de la década pasada.

Luego charlamos de su salida de Peñarol y la llegada al fútbol brasileño: “Después de la final de la Libertadores voy a Fluminense y me costó adaptarme por la cultura y el idioma. No es ir a Brasil, la playa y todo lo que la rodea. Tenés que acoplarte al grupo. Conmigo llegó Manuel Lanzini, que había descendido con River. Los primeros seis meses se me complicó la adaptación y salí cedido al Villarreal”.

Periódico Mediterráneo

Cuando llegó al Submarino Amarillo, las cosas cambiaron bastante para el argentino: Llegué y respiré. Tenía el mismo idioma, tenía más argentinos. Si me preguntás hoy, me hubiese quedado toda mi vida en Villarreal. Cuando llegué a Fluminense, iba con otro nombre y otra responsabilidad. En Villarreal me sentí muy cómodo y muy tranquilo”

“Si me preguntás hoy, me hubiese quedado toda mi vida en Villarreal”

Tras la salida a préstamo, rápidamente se adaptó al equipo español:“Villarreal es un equipo que abraza argentinos, sudamericanos. Estaban Musacchio, Ruben, Castellani, Rodríguez, había varios, era un equipo que también tenía neerlandeses, paraguayos (Pablo Hernández), había muchos sudamericanos. Mismo estando en el club te juntás porque vas a cenar con ellos, a eso a un jugador lo ayuda para soltarse en los entrenamientos y los partidos”

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En Villarreal pasó por una situación bastante particular. El equipo había jugado Champions League pero le estaba costando muchísimo en el torneo local y termibó perdiendo la categoría: “Llego después de la Champions 2011/2012 (Villarreal hizo cero puntos en la fase de grupos) y nos toca perder la categoría. Jugamos en casa la última fecha contra Atlético de Madrid. No recuerdo muy bien pero necesitábamos empatar o ganar.  (Diego) Godín, que había pasado por Villarreal estaba del otro lado. Terminaron ganando ellos con gol de (Radamel) Falcao sobre el final en un partido muy trancado. Estaban jugando Rayo y Granada al mismo tiempo y lo habían atrasado a propósito para esperar que termine el nuestro. Hace un gol el Rayo sobre el final (Raúl Tamudo). Los jugadores del Rayo le decían al Granada que el Villarreal había perdido y se salvaban los dos. Pasaron cosas raras. La ligó Diego por haber pasado por el Villarreal, pero él cumplió su trabajo, estaba defendiendo los colores del Atlético de Madrid y no tenía responsabilidad de nada”

“Es como todo, en el fútbol están los que te dicen que cuando estás perdiendo la categoría es cuando más tenés que jugar. Me está pasando ahora en Boston y me pasó en Cruzeiro cuando llegué. Estaban en una situación muy difícil que si perdían dos o tres partidos seguidos la situación estaba fea. El equipo ahí jugó, jugó y jugó y llegó a sacar más de 50 puntos para meterse en mitad de tabla. Pero cuando llegué, los primeros meses en Cruzeiro fueron una situación difícil. Club grande, jugadores de experiencia, lo pudimos sacar adelante” agregó el delantero argentino sobre una situación que le toca vivir hoy en el fútbol uruguayo.

Volviendo a Brasil y a Cruzeiro, Alejandro comparó el nivel de dicha liga y la española: “El Campeonato Brasileño es más competitivo. De 20 equipos, 13 pelean el título. Hay cinco que tienen demasiado dinero. Hay otros que sin tener demasiado dinero tienen más que equipos argentinos, uruguayos o paraguayos. En el Español son cuatro o cinco equipos que están peleando siempre y el resto busca meterse en copa o salvar la categoría”. 

Sin embargo, lo más destacable para el jugador fue su nivel en el equipo azul de Minas Gerais: “Cuando llegué a Cruzeiro, en esos dos años que estuve, creo que anduve mucho mejor que en la Copa Libertadores. En el Cruzeiro no me hice cargo en sí del equipo pero fui un jugador clave en el suceso ese de que estábamos peleando abajo y terminamos un poco más arriba. Un jugador solo no puede hacer nada, es un grupo. En Cruzeiro tuve partidos muy importantes contra Corinthians, Inter y clásicos contra Atlético Mineiro. Fue mejor al rendimiento que tuve en Peñarol”.

También en Brasil, le tocó vivir una situación indeseable para cualquiera, ya que Alejandro formó parte del plantel de Chapecoense campeón de la Sudamericana 2016 que se accidentó en el vuelo hacia el partido de ida. Martinuccio no viajó y así cuenta los motivos: “Estaba en la recta final para recuperarme. Me llamó Caio Junior, que era el entrenador. Llegué lesionado a Chapecoense, de Fluminense, me llevaron y confiaron en mi. Chapecoense llegó de la D a la A en pocos años. Salimos campeones de la Sudamericana y de ahí a la Libertadores. El director deportivo y el entrenador decía que no quería que saliera a la cancha sin estar al 100%. Estábamos bien de cabeza y sanos. Cuando me recupero empiezo a jugar y me empieza a ir bien en un equipo amplio porque jugábamos cada tres días. La idea era quedarnos en Primera División. Ahí empieza a aparecer la Sudamericana y empezamos a jugarla con el equipo alternativo. Arrancamos en Cuiabá que perdemos 1-0 y en Arena Condá ganamos 3-0. Empezamos a ganar en la Sudamericana y en el Brasileirao. Neutralizamos la posición y le empezamos a dar bola a la Sudamericana sabiendo que podíamos pelearla. Previo a jugar en cuartos de final contra Junior de Barranquilla tengo una contractura en el posterior, en un partido con Flamengo. Ahí estoy un par de semanas sin jugar, llega Caio y me pide que esté en el banco. Es ahí cuando le digo que prefería quedarme entrenando para llegar al 100% para la final de vuelta, que se iba a jugar en Coritiba. Esa fue la decisión con la que me quedé afuera, porque yo podría haber viajado con el equipo”.

 “No sé si tuve intuición. Viajaron más jugadores de lo normal porque antes de ir a Colombia, jugábamos con Palmeiras en San Pablo con un equipo alternativo. El avión iba lleno, iban más jugadores de lo normal porque se disputaban dos partidos en cinco días”.

La tragedia del accidente aéreo afectó a Alejandro, que salió cuatro meses después del equipo verde de Arena Condá: “No pensé en dejar el fútbol pero me estaba afectando. No la pasé muy bien cuando llegó la comisión y el director técnico nuevo, no me trataron muy bien. Después de cuatro meses sentí que me estaba afectando y tomé la decisión de hablar con el club porque no la estaba pasando bien”.

Sentimiento Verde y Negro

“Tuve una oportunidad de volver a España en Segunda A y no nos convencieron las cosas, nos dijeron que eran de una manera y fueron de otra. Ahí me voy seis meses a Nueva Chicago que la pasé muy bien con Facundo Argüello como entrenador”

A pesar de haber hecho formativas en River Plate y Boca Juniors, luego tuvo la posibilidad de volver: “Cuando termina la Copa Libertadores, me reúno con mi representante y ambos grandes de Argentina, equipos de Brasil y de Europa, me querían, pero en el fútbol hay que aprovechar los momentos“. 

“¿Quién no quiere jugar en River? Yo soy hincha, pero lo que hice en la Libertadores despertó el interés de varios clubes y el jugador de fútbol tiene que pensar en el día de mañana, porque la carrera se acaba y hay que pensar en la familia”, señaló Alejandro mencionando su fanatismo por River Plate, pero también marcando que pensó en su carrera y su familia a la hora de elegir ir a Fluminense.

Además agregó: “En ese año River Plate desciende y no existía la posibilidad de ir a jugar en la Primera B Nacional, el jugador de fútbol tiene momentos, se puede lesionar o infelizmente tener una lesión que perdure en el tiempo, entonces uno tiene que pensar en el día de mañana.”

Sobre su posibilidad de volver a Peñarol comentó: “Yo mostré mucho interés en 2015. En ese momento me llamó Nacional, pero cuando me informaron inmediatamente dije que no. De Peñarol nunca preguntaron ni mostraron intenciones de que querían que volviera al club”.

Cuando dejó Peñarol, se fue en una controversia por temas económicos y entabló una demanda contra la institución aurinegra: “Tengo la cabeza tranquila, nosotros peleábamos la final de la Libertadores con muchos meses de salario atrasados y sin embargo estábamos dándole para adelante con el grupo que teníamos y la hinchada que nos acompañaba a todos lados. Cuando me tocó retirarme del club, lo único que hice fue pedir lo que es mío y siento que no hice nada malo, nunca estaría en mí pedir algo que no es mío. Si a alguien le molestó no puedo pedirle disculpas, porque era algo mío y no tengo que darle aclaraciones a nadie, hice lo que creo era lo correcto”, comentó en relación a su reclamo en 2011, por el 20% de la transferencia y haberes impagos.

También nos contó si hubo posibilidad de volver al manya antes de llegar a Boston River, en 2020: “Tuvimos charlas con Jorge Barrera (en aquel entonces presidente aurinegro), nunca cerró las puertas, pero tampoco tuve un sí. Hoy en día, no digo que cumplí un ciclo, pero estuve dos años en Peñarol, donde fui campeón uruguayo, llegue a una final de Libertadores y creo que lo que tenía que hacer en el club ya lo hice. Estoy tranquilo y feliz, porque la gente me saluda, me reconoce, me mandan mensaje diciendo que les marqué la infancia. Cuando me tocó ponerme la camiseta, di mi máximo”.

Sobre su vuelta al fútbol uruguayo comentó: “Siempre digo que el fútbol acá no creció, está igual o peor. Hay jugadores uruguayos que salen de acá para jugar en Europa, que no pueden rendir en el fútbol uruguayo y luego van allá y tienen un nivel de selección. La gente que rodea el fútbol, tiene que pensar un poco en estar más atento, en mirar para abajo y empezar desde la base, para que formar jugadores que puedan rendir en los clubes grandes y lo clubes chicos se hagan fuerte como se hacen en Argentina.”

“Cuando yo estaba en Nueva Chicago, Defensa y Justicia estaba en la B Metro y no era fácil ir a jugar ahí. Eso te da la pauta de que todo cambia, de como se gerencia, de donde empiezan, hasta donde quieren llegar. River es igual, se tuvo que ir a la B para ver ese tipo de cambio.” 

“Si vos queres jugar en la Libertadores, tenés que tener un proyecto, una forma y una ambición de jugar. Hoy Montevideo City Torque que juega muy bien al fútbol, está bien gerenciado, pero ¿está preparado para jugar Copa Libertadores? Porque en Libertadores, tenés otro trayecto, debés hacer un equipo fuerte para dicho torneo, porque no es igual a un Uruguayo. Entonces puede ser, ojalá me equivoque, que Montevideo City Torque entre en Libertadores y se lleve una sorpresa, porque los brasileros, paraguayos tienen una mística y son muy difíciles. Todos los equipos uruguayos tienen que aprender a jugar el torneo local”,  dijo sobre el presente de los equipos uruguayos a nivel nacional e internacional.

Sobre su llegada a Boston River y su experiencia de tener un entrenador que al mismo tiempo era jugador comentó: “Quería volver a Uruguay y llegué a Boston gracias al Loco Abreu. Es una experiencia nueva, pero difícil, es complicado el mensaje, porque hay jugadores de experiencia que lo pueden entender, pero los jugadores jóvenes que están haciendo sus armas en Primera División y no entienden el mensaje, puede llegar a confundirlo. No quiere decir que esté mal”.

Consultado por su experiencia en el césped sintético comentó: “En el segundo partido cuando llegué, me tocó jugar contra Montevideo City Torque en el Estadio Charrúa. Es difícil, entrenar es lindo porque la pelota no se para, pero luego en los partidos tenes que adaptarte a que la pelota pica diferente. No es igual al césped híbrido que tiene el Athletico Paranaense, porque va rápido, pero no pica de igual manera, hasta jugamos con championes de césped común porque no se nota la diferencia”.

Sobre el estado de los campos de juego en Uruguay comentó: “En los dos años que estuve en Peñarol, jugábamos siempre en el Centenario, me tocó salir dos veces a la cancha de Cerro y a la de Danubio, el resto de las canchas las estoy conociendo ahora con Boston River. Los estadios de River Plate, Defensor Sporting, Fénix, entre otros, están muy bien”.

Esta temporada, se han televisado todos los encuentros del fútbol uruguayo, por lo que comentó: “Ayuda al fútbol uruguayo, muchos jugadores se pueden mostrar y además los equipos pueden mirar a los jugadores para incorporar”.

Como contrapartida, los encuentros se están disputando sin público, sobre lo cual Alejandro se pronunció de la siguiente manera: “Se escucha todo, pero nadie quiere jugar con el estadio vacío, la gente te da otro clima, es un jugador N° 12 que lo podés usar”.

Desde hace más de un año se instaló la pandemia mundial por Covid-19 en el Uruguay, ante esto comento: “Por suerte yo no lo tuve hasta ahora, pero te saca del eje, ya que tenes que estar encerrado por 15 días y dependiendo de como te afecte sin hacer nada, mientras que tus compañeros jugaron 4 o 5 partidos. Lo llegas agarrar ahora, a falta de tres fechas del final y te deja afuera del torneo”.

Pensando en su futuro después del retiro, mencionó que tiene la intención de seguir vinculado al fútbol: “Seguramente haga el curso de entrenador”, señaló.

Agradecimientos: Alejandro Martinuccio, Rodrigo Vázquez, Agustín Basso, Emanuel Núñez, Unión de Rugby del Uruguay, Estadio Charrúa.

Fotografía: Ramiro Cicao, Camila Calvache, Carlos Hugalde, Daniel Alves.

marzo 18, 2021

Hombres de Mundo: Alejandro Martinuccio

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