El sector menos conocido de nuestro básquet, pero que mejor nos representa a nivel internacional. Vicecampeones del mejor torneo de Sudamérica, y campeones de la Copa Andina. ¿Cuál es la situación del básquet adaptado en nuestro país?

Para conocer más del asunto hablamos con el entrenador celeste, Miguel Acosta. Antes de entrar más de lleno en el deporte en sí, el DT aclaró algo que todos deberíamos tener en cuenta: “Algo que hay que aclarar es que el tener una discapacidad, no es una enfermedad, nada que ver con eso; y tampoco se hace este deporte por una enfermedad, sino al contrario, para evitarlas, ya que como decimos siempre: El deporte es salud”.

Luego si se refirió al Covid 19 y el impacto aún más grave que causa en las personas con discapacidad: “Creo que a todos los uruguayos nos afectó la pandemia, todas las personas dejaron de practicar deporte y eso ya es malo, pero aún más para aquellas personas con alguna discapacidad física, porque necesitan más que nadie del deporte, ya que pierden masa muscular mucho más rápido que alguien que hace deporte convencional, y puede costar caro”.

“El regreso fue de a poco, en lo personal tenía cierta molestia porque se había habilitado el deporte convencional en plazas, pero sin pelota, sin palos de hockey y sin nada, pero ¿qué íbamos a hacer? ¿practicar sin sillas? Eso nos atrasó un poco pero luego hicimos un protocolo propio y muy exhaustivo, con muchísimos cuidados”, culminó, refiriéndose al regreso a la actividad deportiva.

Como aclarábamos al principio, este es un equipo que no solo representa a APRI, sino a Uruguay, pero en ambas lo hace de gran manera. Pese a esto el apoyo no es suficiente: “Este es un deporte muy caro, el apoyo lo tenemos a través de una organización que es APRI, quien además es la única que cuenta con un equipo de básquet adaptado y compite. Hasta hace poco contábamos con el apoyo de la Secretaría Nacional de Deporte, tanto en las competiciones internacionales representando a Uruguay, como con APRI, que como es la única institución de nuestro país, compite en la primera división argentina. Valoramos ese apoyo, pero también era insuficiente, pero no por falta de voluntad, ya que no es solo el transporte sino cada equipo, cada silla anda entre los 5 y 15 mil dólares. Es un deporte caro, y nada lo puede cubrir. Hasta antes de la pandemia contábamos con ese sustento y esperamos poder seguirlo teniendo para competir, así como tener más chicos con discapacidad motriz haciendo ejercicio, que es lo más importante”.

Yendo a la parte de los logros, tenemos motivos para sentir orgullo, aunque también para avergonzarnos por no tener un torneo en nuestro mismo país: “APRI comenzó a competir en Argentina hace seis años, en tercera, donde salió campeón invicto y por ese mismo motivo lo dejaron saltearse segunda y pasar a primera. Se fue afianzando hasta lograr el vicecampeonato en la liga más fuerte de Sudamérica, lo cual no es poca cosa”.

“Al jugar en la liga argentina jugamos todos los partidos allá y no podemos ser locales en Montevideo, sino que también jugamos en Buenos Aires. Por ese motivo una vez al mes viajamos para allá en una van, y con todos los materiales. Lo importante es que Argentina nos abrió las puertas para competir y nos tratan como un hijo más, siempre decimos eso. Gran parte de lo que Uruguay es a nivel internacional es por la chance de competir a ese alto nivel”. 

Al finalizar, Miguel agregó un deseo que tiene y espera se pueda llevar a cabo: “Sabemos que hay un proyecto de mini básquetbol en la Federación y nos gustaría muchísimo que incluya el básquet adaptado, ya sea en silla de ruedas, o en otras modalidades”.

 

julio 23, 2020

“La discapacidad no es una enfermedad”

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