Foto: Twitter Yessica Segade

De una situación complicada, las chicas de Aguada encontraron una solución, y tal vez, un camino hacia una profesionalización muy lejana.

Hace algunas semanas el plantel femenino de Aguada comenzó la venta de pizzas para recaudar fondos, y se encontraron con muchas cosas positivas. Saliendo de un momento en el que estuvieron entre la espada y la pared, se puede decir que las aguateras entraron en el angosto camino que lleva a ser profesional, un objetivo que ni siquiera está en el horizonte. Para entender mejor el contexto charlamos con la capitana, Daniela Larrosa.

“Este año empezamos a entrenar en enero. En marzo, por distintas cosas que pasaron nos enteramos que no íbamos a pertenecer más a formativas. Por lo tanto, más allá de que el club se hiciera cargo de los costos de la Federación, los jueces y nos diera la cancha, todo el resto de los gastos los debíamos solventar nosotras como equipo (delegados de mesa, indumentaria, viajes, etc).
Planteamos la situación al resto de las compañeras y fue unánime las ganas de seguir adelante, con el compromiso que cada una iba a asumir. 

Unos amigos de Adrián (Infantini, DT del plantel) empezaron con el emprendimiento de vender pizzas a equipos, justamente para juntar dinero, y nos calzó perfecto”, manifestó de la situación en la que se encontraban y la solución que encontraron.

Sobre las expectativas, y la alta respuesta, Daniela aceptó: “Al principio nos daba un poco de miedo no saber cuál iba a ser la respuesta de la gente. De todas formas ya teníamos un plan B si esto no funcionaba. Para asombro de todos los resultados fueron increíbles. Desde la prensa, las redes sociales, jugadores y jugadoras de todos los cuadros, delegados, hinchas de aguada y hasta gente que nos dice: “Ah sí es para el femenino te compro”. Claramente la gente quiere que el básquetbol femenino siga creciendo”.

Aunque esta fue una solución brillante a un problema puntual, esta es la realidad de casi todos los planteles femeninos al comienzo de cada temporada, falta de recursos, o apoyo son las principales causas, pero todas comienzan en que no se ve al básquetbol femenino como algo en serio, o profesional: “Faltan cosas aún, pero paso a paso creo que se van logrando cosas cada vez más fuertes en el básquetbol femenino gracias al apoyo de la FUBB y la BUA, que siempre están buscando una solución a todo lo que surge”.

“Los cuadros con femenino creo que se están dando cuenta que esto va en aumento, por eso no bajan los brazos y ayudan a ver a los demás que el femenino es tan importante como el masculino”.

“El club al principio no entendía mucho cómo nos empezamos a mover tan rápido, pero aún así ayudaron, porque saben que se necesita”, dijo también, aclarando un tema, que es que todo esto no surge porque las abandonaron, sino que simplemente es un ingreso extra que el club no puede solventar.

“Pensábamos hacer esto cada 15 días pero la verdad es que llegaba el lunes o martes y ya nos estaban escribiendo para hacer pedidos por todas las redes”, continuó.

Tal vez el punto más importante e interesante de todo esto es la respuesta a la pregunta del uso que se le da a lo recaudado: “La mayor parte de las ganancias va para un fondo común, y lo que resta se lo queda cada jugadora que venda para cubrir los gastos de transporte y la cuota que tenemos que pagar igual”.

Se puede entender y decir que las chicas están consiguiendo un ingreso, sin embargo no es por jugar básquetbol, sino por la venta de pizzas. SI bien les ayuda a tener ingresos, aún pagan su cuota y transporte, o sea, se espera que las ganancias de las chicas sean por jugar, o en su defecto que se las exonere de la cuota, pero lejos estamos de eso lamentablemente, y los ingresos para cubrir gastos debe verse en otra área: “Estamos muy lejos de profesionalizarlo, al menos en Aguada. Si hemos logrado con esto de las pizzas y la búsqueda de sponsors administrarnos nosotras y más que nada ponernos en el lugar de la otra y ver a quién hay que contemplar más según la situación”.

Dejamos toda la información para hacer los pedidos:

julio 20, 2020

Entre la subsistencia y la utopía del profesionalismo

[…]
octubre 31, 2018

El debut de un Mundial en Uruguay

[…]