Fue la cantina de Olivol Mundial la que nos acogió para charlar con el extranjero mundialista. Su carrera, sus objetivos con Olivol y más en esta primera edición de hombres de mundo.

Nacido en Junín Damián Tintorelli incorporó el básquetbol desde muy chico y yendo, de cierta forma, contra lo que esperaba su padre: “Cuándo tenía cuatro años para el día del niño me regaló una pelota de fútbol, pero yo en lugar de patearla la picaba”. Allí comenzó su amor por la naranja, el cual lo trasladó a los Indios de Junín donde comenzó a jugar: “Fue mi primer club. Era el club de mi barrio y le tengo un gran afecto”.

Hoy por hoy ‘Tinto’ se desempeña como un pivot definido, pero no se desarrolló en dicha posición hasta los 13 años, donde pegó el estirón que lo llevó a la pintura: “Hasta los 12 o 13 años era de una estatura bastante normal, pero en el entorno de los 13 o 14 di mi primer estirón y ya en los 15 di otro con el que ya rozaba los dos metros”. En ese momento nos contó que, como la gran mayoría de jóvenes cuándo crece tan rápido, quedó muy flaco, lo que le dio su primer apodo: “A partir de ese momento me empezaron a decir flaco, pero con el tiempo se fue perdiendo para pasar a ser Tinto”. El repentino crecimiento lo ayudó en lo que era su formación, ya que le dio la chance de jugar no solo con su categoría, sino con una más grande.

Sin embargo nos contó que él aún no veía la posibilidad tan clara de llegar al profesionalismo: “Yo lo tomaba como un juego, y a pesar de pasar muchas horas en el club no me lo tomaba tan en serio”, hasta que en un campeonato llamado Los Bonaerenses comenzó a cambiar su perspectiva. Dicho torneo se definía en una final en Mar del Plata, a la cual los Indios llegaron pero terminaron cayendo por un doble. Sin embargo, para Damián fue todo ganancia ya que tuvo la oportunidad de ir a hacer pruebas a distintos campus de reclutamiento.

Una de las oportunidades fue en Echagüe de Paraná en el cual quedó y comenzó a formar parte de la cantera. Cuando le llegó la llamada dando la buena noticia, la posibilidad de ir parecía derrumbarse, ya que “eran 500km y yo tenía solo 15 años, a mi madre no le gustaba tanto la idea de irme”. Sin embargo, intervino su entrenador de los Indios: “Él habló con mis padres y ayudó a que pudiera ir”.

Su primer año en el club de Paraná fue más que nada para estar en el plantel y poca cosa más, pero ya para el segundo año era alguien fijo en el equipo debido a su gran progreso, tanto en la ganancia de masa muscular, como en el aspecto técnico. Ya al siguiente año Echagüe apostó a su cantera, dándose así la primera gran oportunidad: “Jugaron con los cinco reclutados que había, un extranjero y dos mayores. En ese punto había que entrar a la cancha a jugar”.

Para su fortuna, al club le fue bien, lo que le dio la chance de ir a un campus de verano en España: “Eran más de 100 chicos de muchos países y yo tuve la suerte de ser uno de los mejores pivots, lo que me dio la chance de jugar en el partido final contra Baskonia”. Su buen desempeño en el campamento le dio lepermitió ir a jugar a Italia: “En ese momento me salió el pasaporte y jugué como una de las dos fichas con pasaporte italiano”. Allí estuvo 4 años donde tuvo la suerte de no sufrir tanto el estar lejos de casa: “Me ayudó mucho el haberme ido chico a Paraná, de cierta forma estaba acostumbrado a no estar en casa”.

Tras esas cuatro temporadas se percató de una falla que había tenido: “Mi mayor error fue nunca volver a Argentina. Cuándo terminaba la temporada yo me quedaba allá, eso hizo que en cierto momento quisiera volver”. Y así fue ya que retornó a Ben Hur de Rafaela, donde es dirigido por nada más y nada menos que Julio Lamas.

A pesar de haber tenido una nueva chance de emigrar, recibió al mismo tiempo una oferta de Regatas de Corrientes: “Era un buen contrato y un gran equipo. En la duda me incliné por quedarme”. Fueron dos años en el equipo de Corrientes donde fue campeón sudamericano antes de partir a Quimsa.

En la Fusión estuvo seis temporadas donde también logró el campeonato sudamericano. Pero en el elenco de Santiago del Estero también conquistó su única Liga Nacional, la cuál fue un tanto rara para él: “Jugué toda la Liga, pero me lesioné antes de los playoffs. Era un título que deseaba mucho y el no poder estar en la parte más linda me dejó un gusto extraño”.

Tras su paso por Quimsa jugó una temporada en San Martín donde hizo un buen papel, luego fue a Olímpico donde de a poco “sentí que volvía a ser yo tras lo que fue la lesión”. Tras una temporada fue a Peñarol: “Lo tomé como un desafío para definitivamente reencontrarme con un buen nivel”. Sin embargo, el club marplatense no estaba bien económicamente lo que llevó a Damián a retornar a Olímpico de La Banda, en lo que fue la pasada temporada.

El tema pandemia fue bastante complicado para él: “Pensé en retirarme, porque honestamente no sabía si se iba a poder jugar pronto y la vuelta iba a ser muy dura. Aparte yo me sentía y me siento muy bien físicamente, por lo que no quería dejar pasar la chance de seguir jugando si me siento bien para hacerlo”. Para su fortuna se dio la posibilidad de recalar en Olivol Mundial para este próximo Metro.

El club que lo recibió con los brazos abiertos y al cual el mismo definió como “una gran familia que está detrás de una causa común, que es Olivol Mundial”. Yendo a lo basquetbolístico nos dijo que son “un equipo muy peligroso. Hay muy buenos jugadores en este plantel, así que creo que pueden pasar cosas lindas”.

Luego nos enfocamos más en él y para definirse nos dijo que “quedan muy pocos cincos que jueguen de espaldas al aro. Yo siempre fui un jugador de poste y de choque, pero en los últimos años he ido desarrollando un tiro de media para no ser tan predecible”. Metiéndonos en lo que puede aportarle al mundialista Tintorelli dijo que “yo vengo para cumplir lo que necesite el equipo. No pienso en lo que siento o necesito yo, sino que pienso en qué necesita el equipo. Por suerte me siento muy bien físicamente y con muchas ganas de entrar a jugar ya mismo”.

También hablamos de El Metro: “Por lo que escuché va a ser un gran Metro. Hay extranjeros de nivel y varios jugadores de Liga en él, así que va a estar bueno”. Damián ya ha tenido acercamientos con el básquetbol uruguayo, sobre todo cuando compartía plantel con el ‘Pica’ Aguiar: “Me acuerdo que cuándo viajábamos y había partidos en Uruguay lo ponía en el teléfono y mirábamos los dos”, y así como nos contó su primer acercamiento, nos dejó su opinión: “Creo que ha crecido un montón la Liga Uruguaya en los últimos años, vienen extranjeros de gran nivel, los cuales te dan un prestigio diferente”.

También habló de su liga, la Liga Nacional de Básquet, de la cual manifestó: “Hoy por hoy está pasando lo mismo que pasó en el 2001, el país no está en una buena situación económica y eso hace que muchos jugadores decidan irse, provocando que lamentablemente se esté desarmando”. Además dijo que “veníamos de una liga muy alta donde jugadores de primer nivel estaban ahí, siendo una liga muy competitiva y donde los jugadores cobraban muy bien. Por ejemplo Dar Tucker, podría jugar en Europa tranquilamente pero en San Lorenzo cobraba lo mismo que yéndose allá. Así que toda esta situación va a hacer que veamos una liga muy diferente a la que veníamos teniendo”.

Tras eso salimos un poco del flotante para preguntarle a Damián cómo es en el día a día. Nos contó que “hoy por hoy tengo que estar lo más guardado posible, pero en condiciones normales soy muy inquieto. Siempre busco algo para hacer y así no aburrirme, tengo que estar muy cansado para no hacer nada”.

También hablamos un poco de lo que es el ser extranjero, cosa que acá en Uruguay no es tan sencilla: “Me siento acorde para tomar ese rol. No siento ningún tipo de presión, estoy muy tranquilo y seguro de lo que puedo aportar”. Y en cuanto al rubro familia, Tinto nos dijo que “soy un padre muy baboso. Mi hija tiene cuatro años y es muy cercana a mi. Costó bastante dejar a la familia allá, pero como era un torneo corto no quise tomar el riesgo, si no, voy con mi familia a todos lados, es prioridad siempre”.

Para cerrar nos dio sus expectativas de cara al Metro: “A cada equipo que voy trato de ir con la mejor expectativa y con las mejores ganas. Voy a tratar de dejarlo lo mejor parado y lo más alto que se pueda, uno siempre que arranca trata de hacer lo mejor para el equipo y así creo yo que lo encaré”. También abrió la puerta a lo que puede ser una posibilidad en Liga: “Si se da la chance de seguir acá, ya que no se sabe qué va a ser de la liga en Argentina, bienvenido sea”.

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