Fútbol Uruguayo Segunda B Nacional

Nicolás Correa: “En la C no vivo del fútbol, vivo para él, pero me encanta”

El guardameta de La Luz fue el gran protagonista del fin de semana pasado, tras convertir
un gol de arco a arco ante Colón. Se formó en Liverpool, pasó a La Luz y 24 horas antes de
comenzar el torneo, el club se desafilió. Fue representado por Navarro Montoya, pasó por Basáñez
y un pase trunco lo dejó sin jugar el año pasado. Este año tuvo su revancha.

El día para Nicolás comienza a las 6.00 de la mañana cuando entra a trabajar en la Fuerza
Aérea Uruguaya. Allí se desempeña como administrativo; saliendo a veces a las 14.00 hs, a veces
un poco más tarde y de ahí se va directo a entrenar. Luego de la práctica da clases de
entrenamiento funcional junto a un amigo en el Prado, barrio en el cual vive. De ahí se dirige al
gimnasio y termina su rutina, para eso ya son las 22.00 hs. Al otro día nuevamente en pie desde
muy temprano. Los fines de semana además del futbol, trabaja como fotógrafo para varios
estudios fotográficos y eventos desde hace ya 10 años. Para él no hay tiempo perdido, no duerme
siesta y se levanta muy temprano incluso en sus días libres.
Su carrera futbolística comenzó en el Royal FC en baby fútbol. Un día fueron de Liverpool en busca
de niños para integrarlos al plantel de AUFI y allí Nicolás salió elegido. No siempre estuvo bajo los
tres palos. “Al principio era un jugador de cancha, hasta que un día faltó el golero, el DT Hugo Díaz
con quien sigo en contacto hasta ahora, preguntó quién se animaba a atajar y yo levanté la mano.
A partir de ahí siempre al arco”. Arrancó a los 7 años en el negriazul, pasó a 8ª; 7ª; pre 7ª; y en 6ª
quedó libre. Ese año se dedicó al básquet en Sayago 6 meses, hasta que conoció a Marcelo Vidal
que lo llevó a la 5ª de La Luz. Con 16 años ya formaba parte del plantel principal; pues en aquel
momento, el equipo de Aires Puros se encontraba jugando en la “B”. Todo iba bien, hasta que 24
horas antes de comenzar el clausura, con la fecha ya fijada, llegó el directivo “Pepe” Domínguez a
la práctica y les informó que por problemas económicos el club se desafiliaba. “Nosotros no lo
podíamos creer, nos queríamos matar” cuenta él. En ese momento aparece el “pelado” Carrasco
en la vida de Correa, y se lo lleva a Boston River. En aquel entonces los directivos del club habían
formado la primera sociedad anónima en el ámbito deportivo junto a Navarro Montoya, Silvani y
Cardetti. El “Mono” se convirtió en su contratista. Allí nunca pudo atajar y luego de un año,
rescindió contrato con Montoya. Al poco tiempo Boston lo dejó libre. Nicolás entrenó 8 meses con
el equipo de la mutual; cuenta que tuvo varias ofertas de clubes del interior, pero nunca se quiso ir
pese a que la paga era buena.

Volvió a La Luz, y luego se fue a Basáñez. En el “Sangre y Luto” estuvo 2 años y medio. El año
pasado por diferencias con el entrenador Adan Machado decidió dar un paso al costado. “Me dio
pena tener que irme a mitad de campeonato, sobre todo por los compañeros”. Una vez finalizado
el apertura se dio un plazo de una semana para activar el período de pases. “Me llamó Juan Parra
para ir a La Luz, pero de Basáñez no me dieron el pase. En la primera fecha jugábamos contra ellos,
di mi palabra de no jugar ese partido, pero no hubo caso. El período de pases cerraba el viernes y
me querían dar el pase el lunes, cuando ya no había tiempo para ficharse.” Este año finalmente
tuvo su revancha; fichó y es el dueño del arco. “En la primera fecha nos volvió a tocar contra
Basáñez. Ese partido fue el que más me concentré, para mi era una revancha. Ganamos 1 a o en La
Bombonera y atajé dos penales. Para mí ese, fue él partido”.

En cuanto a su familia, Nicolás vive con su mamá. Tiene cuatro hermanos; pero su madre es todo.
“Mi mamá es mi único apoyo. Nos bancamos mutuamente.”
Entre risas cuenta que a veces intercambian roles. “Yo la cuido mucho, trato de darle todo, la
mimo un montón”. El sábado el arquero fue el gran protagonista de fecha tras anotar un gol de
arco a arco, cosa que en el Fútbol Uruguayo hace años no sucedía. Él lo cuenta así: “Fui a sacar en
largo para Lucas Suárez (delantero del equipo), en ese momento ya se estaba armando la
tormenta, tuve un poco de suerte, el viento me ayudó. La pelota le picó mal al golero de Colón y se
le metió. Yo no entendía nada. Nahuel Carrera (zaguero de La Luz) me mira y me dice ¡Gol! Ahí
arranqué a correr como loco festejando.” Con ese gol y jugando con 9 jugadores tras dos
expulsiones, dio vuelta el resultado poniendo a La Luz en ventaja 2 – 1 ante Colón. El partido fue
suspendido a falta de 1 minuto más los descuentos debido al temporal. El pasado miércoles se
jugó el pico y Colón igualó el marcador quedándose con un punto cada uno.

El sábado debido a la alerta meteorológica su mamá no fue al Parque Salus. “Llegué a mi casa y le
conté que había hecho el gol… me dió un abrazo fuerte. Prácticamente gritamos el gol de nuevo”
Es que desde siempre la familia fue su sostén: “Mis padres iban siempre a verme, me llevaban a
todos lados donde me tocara jugar.”
La “C” es una divisional que, si bien pertenece a la AUF, no está profesionalizada. Los futbolistas
son considerados amateurs y no reciben un salario. Las canchas no son las mejores y ningún
equipo cuenta con un apoyo mínimo como para tener las cosas necesarias básicas. No hay
médicos, no hay una camilla, si hay alguien con un vehículo disponible los traslada hacia el hospital
cuando algo es grave y las ambulancias demoran entre 30 y 45 minutos en llegar cuando se les
solicita en los escenarios deportivos. Muchas cosas han cambiado, y la divisional ha crecido, pero
aún falta y falta mucho. La Segunda B Nacional es amor por la camiseta y amor por el deporte.
Nicolás dice: “Te tiene que gustar mucho el fútbol para jugar acá. “Yo al fútbol lo uso como un
psicólogo, en la C no vivo del fútbol, vivo para él, pero me encanta” “El 98% de los jugadores
tienen dos trabajos, hijos, una familia atrás que sostener y con todo eso se hacen el tiempo para ir
a entrenar. Los fines de semana capaz que dejan de lado tiempo con la familia para jugar un
partido. Económicamente no te da nada, pero a la vez te da mucho.” En cuanto a lo personal él la
tiene clara. “Yo se que no puedo vivir del fútbol, vivo para él, en lo económico gasto mucho yendo
a entrenar y a los partidos, pero en lo personal me ayuda mucho; gano muchísimo”. Él no piensa
en el futuro y no tiene grandes sueños “vivo el día a día” cuenta. “Si hoy quiero hacer algo voy por
eso. Trato de hacer todo lo que quiero” En el plano futbolístico disfruta el momento a la espera de
alguna oferta. “Si el día de mañana sale algo en algún equipo de la B, de la A, o del interior
bienvenido sea”.

La Luz se fue poniendo metas paso a paso. Christian Paiva (actualmente en Miramar Misiones)
antes de comenzar el torneo propuso dividir el torneo apertura en tres etapas de cinco partidos
cada una; teniendo como meta ganar al menos 3 de esos 5. Así lograrían un puntaje promedio que
les permitiera entrar en la liguilla. Y lo lograron. Hoy en día están jugando ocho equipos el
clausura. Correa dice que este año ha notado un gran cambio en cuanto a la competitividad de la divisional: “Antes siempre eran los mismos 3 o 4 que peleaban los primeros puestos, este año Los
Halcones por ejemplo tenían un plantel muy joven y dieron pelea hasta el último partido.” Para el
equipo merengue el objetivo siguiente es ganar la liguilla y así pelear por un lugar en la final por el
ascenso a la Segunda División Profesional.

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