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Libertadores: Peor organizado, imposible

La final de América es una novela que parece no tener fin.

River Plate y Boca Juniors tenían que disputar la final de la Copa Libertadores de América este sábado, en el Estadio Monumental de Núñez, pero se postergó para hoy domingo, para luego suspenderse definitivamente, por parte de las autoridades de CONMEBOL encabezadas por el presidente, el paraguayo Alejandro Domínguez.

La base del problema fue el pésimo operativo de seguridad en el traslado del ómnibus que llevaba a la delegación xeneize a la casa de su eterno rival. Inexplicablemente, a pocas cuadras de la cancha, el bus pasó por una esquina en la que había varios cientos de hinchas millonarios que arrojaron todo tipo de proyectiles. Se rompieron varios vidrios, y hubo jugadores que terminaron con heridas.

Además, también ingresó gas pimienta al vehículo, lo que hizo que, como se vio en las imágenes televisivas, los futbolistas bosteros ingresaran al vestuario visitante tosiendo fuertemente y hasta algunos con ganas de vomitar. El uruguayo Nahitan Nández estaba bien, y cuando pasó por donde estaba la prensa, en la puerta del camarín, lanzó una serie de gritos insultando a River.

Carlos Tévez fue uno de los más afectados por ese gas que había sido el mismo que utilizaron hinchas de Boca para dañar a los jugadores de millonarios en el clásico disputado por los octavos de final de la Libertadores 2015 en La Bombonera, el cual fue suspendido en el entretiempo, dándole luego la CONMEBOL la clasificación al elenco de Marcelo Gallardo, a la postre campeón de esa Copa.

En un momento de la tarde sabatina se supo que Pablo Pérez, titular y capitán en el xeneize, y el juvenil Gonzalo Lamardo, estaban con importantes heridas en los ojos. El primero de los mencionados, quien iba a ser de la partida, se trasladó hacia el hospital Otamendi, cercano al Monumental, y regresó una hora después. El partido iba a comenzar a las 17 horas, luego se postergó para las 18, y después para las 19.15.

Cuando parecía que se jugaba, incluso con un integrante del cuerpo técnico de Boca ingresando al campo de juego para colocar los conos para el calentamiento, con los árbitros ya en cancha, también calentando, llegó la decisión de la postergación. Los presidentes de la CONMEBOL, River y Boca firmaron un documento comprometiéndose a jugar el domingo a las 17 horas. En las negociaciones también se encontraba presente el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien viajó al Río de la Plata para este evento y luego vendrá a Uruguay para la final del Mundial sub 17 femenino.

Hoy domingo, desde la mañana circulaban versiones de que el encuentro no se iba a disputar. El xeneize cambió de postura y pidió una nueva suspensión, alegando que no estaban dadas las condiciones. Lo cual parecía y parece lógico: su capitán no está 100% apto tras la herida en su ojo. Alrededor de las 14.30 horas el rumor fue hecho realidad por Alejandro Domínguez. Final suspendida y sin fecha hasta el momento.

Declaraciones cruzadas, de presidentes, de entrenadores, hasta de jugadores. Un clima muy enrarecido para jugar el partido más importante de la historia del fútbol argentino a nivel de clubes. La violencia presente una vez más, ayudada por un pésimo operativo de seguridad.

Ahora, el próximo capítulo de la novela será el martes, desde las 10 horas, en la sede de la CONMEBOL, en Paraguay. Allí se reunirá Domínguez, con los presidentes de los dos clubes: Rodolfo D’Onofrio por River y Daniel Angelici por Boca. La versión más fuerte indica que se jugaría el sábado 8 de diciembre, nuevamente en el Monumental. El 12 del mismo mes comienza el Mundial de Clubes en Emiratos Árabes, por lo cual los tiempos apremian, y debe definirse lo antes posible quién será el campeón de América, que por lo tanto buscará luego ser campeón del mundo.

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